¿Cómo conseguir la vela que busco?

¿Cómo funciona 
una vela?

Las velas están constituidas de dos partes: un combustible (la "cera" que puede ser de abeja pero que más común- mente es una mezcla de deri- vados de la grasa animal, estearina, y del petróleo, parafina) y la mecha (generalmente de fibras vege- tales, siempre con la caracte- rística de ser muy absorbentes).
Al encenderse la vela se derrite la cera y se convierte en un líquido que es absorbido por la mecha, el calor de la llama vaporiza la cera y el vapor de cera es lo que se prende fuego.
La mecha no se quema porque la cera en evapo- ración la enfría protegiéndola.
Las distintas ceras son combustibles, pero necesitan una temperatura muy alta para prenderse fuego, esa temperatura no se alcanza en la superficie de la vela, solo la pequeña cantidad de cera en la mecha que se vaporiza alcanza la temperatura de ignición.

 

 

Simbología

Limpiando las velas

     
 

Manchas 
de velas

Hace 30.000 años se utilizaba un tipo de vela que consistía en verter aceite o grasa sobre una piedra ahuecada a tal fin y con fibras como mecha se conseguía una vela primitiva. Se cree que fue la iluminación que se utilizó cuando se hicieron los famosos dibujos prehistóricos en las cavernas de España y Francia.

 

Telas
Siempre dejar enfriar primero antes de intentar limpiar para no estirar la mancha. Luego remover cuidadosamente lo más grueso con una herramienta que no tenga bordes filosos.  En telas ponerlas entre dos capas de papel blanco (toallas de cocina, por ejemplo), y pasar una plancha suave. Si se resiste se puede agregar talco y repetir el planchado, el talco absorberá la cera. En velas de colores puede quedar una mancha de colorante. Tanto en este caso como en los anteriores es necesario lavar la prenda. En caso de telas delicadas es conveniente recurrir a un profesional que tiene los solventes apropiados para cada caso. En algunos casos el alcohol blanco puede ayudar.

Con alcohol
En las superficies no permeables que lo permitan rasquetear lo mas grueso y sacar el remanente con alcohol (preferiblemente blanco).

Moquetas o alfombras
Para quitar la cera de vela primero se tiene que frotar la mano sobre los gotones de cera caídos en la alfombra,  la cera se convertirá en pequeñas bolitas que se podrán retirar sin ningún inconveniente.
  Luego de retirar esas bolitas, se debe colocar un papel blanco absorbente sobre las manchitas de cera que queden. Con movimientos suaves se debe pasar la plancha caliente sobre el papel. Este absorberá la cera derretida y saldrá con facilidad.
  Por último para terminar de limpiar, se debe lavar con espuma seca para alfombras, y cepillar con un cepillo suave teniendo en cuenta de hacerlo siempre en el mismo sentido direccional para no estropear la alfombra.

Limpiando 
las velas

- Se puede limpiar las velas utilizando un paño embebido en aceite de bebé o en aceite de cocina.
- También se puede utilizar alcohol blanco o alcohol de romero. En este caso, además de dejar la vela limpia, cuando se encienda desprenderá un aroma exquisito.
- Otra opción es introducir las velas en agua fría con jabón (nunca agua caliente), lavarlas muy suavemente y aclararlas también con agua fría. Se pueden secar con un paño fino.
    

  También el hombre utilizó desde épocas muy lejanas palos y teas de madera con resina para alumbrarse.
   
La vela se inventó independientemente en distintas culturas. 
    Los egipcios y los cretenses las tenían en el 3.000 AC. Los portavelas del 1.600 AC encontrados en Egipto atestiguan el uso de velas en esa cultura.
En la tumba del siglo II AC del primer emperador de la dinastía Qin, Qui Shi Huang, fueron encontradas velas de grasa de ballena.
    Del siglo I es el trocito más viejo de una vela encontrado en occidente, fue en Francia cerca del pueblo de Avignon. En esa misma época el escritor Plinio “El Joven” mencionaba luces hechas de sebo encendido.
    Los romanos hacían velas con mechas. Para las mechas, usaban un rollo de papiro tratado para retrasar el consumo. La sumersión repetida de la mecha en el sebo o la cera derretida formaba el cuerpo de la vela.

 

  En el siglo IV Constantino, el primer emperador cristiano, usaba velas en el servicio de Pascua. Se dedicaba un día especial para bendecir las velas y distribuirlas entre los fieles –el 2 de febrero, Día de la Candelaria.
    En el siglo XIII
, tanto en Inglaterra como en Francia, había grupos de productores de velas de sebo y de cera de abejas organizados en agrupaciones gremiales.

 

    En el siglo XV, se empezaron a emplear moldes de madera, aparentemente en París, por lo que las velas se volvieron más accesibles y menos caras.
    De 1488 data la fábrica de velas más antigua que aún existe, en Dublín.
   Hacia el sigo XVII Incluso las velas de sebo más caras exigían que, cada media hora, se despabilara el extremo carbonizado de la mecha o pabilo, sin extinguir la llama. Esta difícil tarea ya no tuvo objeto a partir de finales del siglo, cuando se propagó el uso de las velas de cera de abeja, que se evaporan parcialmente. La cera era tres veces más cara que el sebo, pero las velas fabricadas con ella ardían con una llama más viva.
    En 1709, el Parlamento Británico prohibió que las velas se elaboraran en casa, a menos que se comprara un permiso y se pagaran impuestos.  
  
Durante el invierno de 1765, en una de las grandes mansiones británicas, sus habitantes consumieron más de 50 Kg de velas de cera en un mes. En este siglo se fabricaron por primera vez velas con una cera obtenida a partir del  aceite de ballena.

   En el Siglo XIX (1825)  Chevreul y Gay Lussac obtuvieron una patente para hacer velas de ácido esteárico.
  
En 1831 se desarrolló un proceso que permitía refinar el sebo. El resultado fue un producto llamado estearina (éster formado por el ácido esteárico y la glicerina). La estearina es más dura y arde por más tiempo que el sebo no refinado. Este proceso dio

 

lugar a velas que ya casi no ahumaban ni tenían olor a rancio.
   
En 1850, se logró el avance más importante: la parafina se refinó e hizo posible la elaboración de velas a base de petróleo. La parafina, que arde con limpieza y sin olor desagradable, combinada con las estearinas dio como resultados velas más duras, que no se doblaban como las tradicionales velas de sebo.
    En ese siglo también se desarrolló un método para trenzar fibras de mecha. También se desarrollaron tratamientos químicos para las mechas que duraban encendidas más tiempo.
    A fines del siglo XIX se desarrollaron máquinas de moldeo que podrían producir grandes números de velas a precios accesibles.

 

Siglo XX y XXI.  
Las velas brindan una rica variedad de colores, formas y fragancias que están a nuestro alcance para disfrutar de la calidez de la llama.

 

Simbología de las velas

 

   No importa que tendencia religiosa se practique, las velas siempre han estado presentes en templos, altares, palacios, etc.
  En las diferentes culturas han sido usadas como medio de comunicación con los dioses, teniendo el cuerpo de la vela (cera) como cuerpo físico del ser humano, el pabilo se refiere a la mente y la llama al espíritu.
  Las velas también han sido usadas para efectuar rituales tales como protección del hogar, atracción del ser amado, prosperidad, abundancia, salud, entre otros.
  Las normas de la Iglesia Católica insistían en el uso de velas de cera porque tenían la creencia de que las abejas tenían una bendición especial de Dios. Se ordenó que la misa se celebrara a la luz de velas de cera de abejas, aun durante el día, porque éstas representaban el gozo espiritual.
  Se ha dicho con frecuencia que cuando la llama de una vela es azul o sombría, hay un fantasma o espíritu en la casa o en las cercanías.
  En Alemania, una vela cuya llama se divida y parta, predice la muerte en la casa; una vela que suelte una chispa al aire, significa que pronto llegará una carta para aquél que esté sentado enfrente o más cerca de ella.
  Había tres ocasiones principales en las que se encendían velas: En el nacimiento, para asegurar que los malos espíritus se mantuviesen alejados del recién nacido y en Roma esto ponía al niño bajo la protección personal de la diosa Vesta. En el matrimonio, para impedir que "El mal de ojo" arruinara el futuro de la pareja. En la muerte eran una salvaguardia, pues ningún demonio se atrevería entonces a robar el alma del fallecido.
  Algunos consideran muy importante que cuando se enciende una vela sea con un cerillo de madera para que la magia sea completa y cuando la apaguemos sea con la punta de los dedos mojados o con una campanita para sofocar la flama. Nunca debe soplarse ya que de lo contrario la magia sería nula.